Jornada laboral 2027: cómo queda México frente a otros seis países

Cuando se habla de la reforma de la jornada laboral en México, la conversación suele quedarse dentro de nuestras fronteras. Y resulta útil levantar la vista, porque ver lo que hacen nuestros socios comerciales y nuestros vecinos ayuda a poner el cambio en perspectiva y a anticipar lo que viene después.

El dato de partida es conocido. A partir del 1 de enero de 2027, la jornada ordinaria máxima en México baja de 48 a 46 horas semanales, primer escalón de un calendario que continúa con 44 horas en 2028, 42 en 2029 y 40 en 2030. Todo ello sin disminución de sueldos, salarios ni prestaciones.

La pregunta natural de cualquier dueño de pyme o responsable de recursos humanos es si esto nos coloca en desventaja frente a otros países. La respuesta corta sorprende a mucha gente: México no está adelantándose, está poniéndose al día. Varios países de la región ya trabajan con topes más bajos que el que tendremos el año que viene.

Vale la pena mirar los números con calma, porque el debate público suele mezclar países que van muy por delante con otros que ni siquiera han empezado, y esa mezcla no ayuda a tomar decisiones dentro de una empresa.

Lo que sí nos coloca en el grupo de cabeza es otra cosa, y suele pasar desapercibida en la discusión pública: la obligación de registrar electrónicamente la jornada. En este artículo comparamos los números de siete países y explicamos por qué esa segunda pieza es la que de verdad cambia el día a día de las empresas.

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Dónde está México hoy y hacia dónde va

Conviene precisar el punto de partida, porque hay bastante confusión con las fechas. La reforma constitucional se publicó el 3 de marzo de 2026 y la reforma a la Ley Federal del Trabajo el 1 de mayo del mismo año, pero durante 2026 el tope semanal se mantiene en 48 horas. La reducción efectiva empieza en enero de 2027.

A partir de ahí el descenso es de dos horas por año hasta 2030. México llega así a las 40 horas semanales cuatro años después de aprobar el cambio, con un ritmo pausado que busca darle margen de adaptación al sector productivo.

Junto a ese calendario viaja la segunda pieza de la reforma, que es la obligación de registrar de manera electrónica la jornada de cada persona trabajadora, con horario de inicio y de finalización, y de entregar esa información a la autoridad cuando la requiera. Esa obligación se vuelve exigible el mismo 1 de enero de 2027.

Con estos dos elementos sobre la mesa ya podemos comparar con criterio. Porque el número de horas dice mucho menos de lo que parece cuando no se sabe cómo se controla su cumplimiento, y ahí es donde las diferencias entre países se vuelven interesantes.

Un apunte antes de seguir: los topes que vamos a repasar son los máximos legales de cada país, que no siempre coinciden con las horas que se trabajan en la realidad. En varios lugares la negociación colectiva fija jornadas más cortas que la ley, así que esta comparación conviene leerla como un marco general.

América Latina: Chile, Colombia, Brasil y Argentina

Chile empezó antes y va más rápido. La Ley 21.561, conocida como ley de 40 horas, redujo la jornada de 45 a 44 horas en abril de 2024 y a 42 horas en abril de 2026, con la etapa final prevista para abril de 2028, cuando quedará en 40 horas semanales. Su norma incluye además esquemas de promedio mensual y modalidades de cuatro días de trabajo por tres de descanso.

Colombia ya terminó su proceso. La Ley 2101 de 2021 llevó la jornada de 48 a 42 horas semanales de forma escalonada, y la última etapa entró en vigor en julio de 2026. Igual que en México, la norma prohíbe que la reducción se traduzca en menos salario o menos prestaciones.

Comparación de la jornada laboral de México con la de otros países de América Latina

Brasil se mantiene estable en 44 horas semanales, un tope de rango constitucional que no ha cambiado en décadas, con un máximo de ocho horas diarias. El debate sobre esquemas de seis días de trabajo por uno de descanso sigue abierto en su Congreso, sin que por ahora modifique el marco general.

Argentina conserva el esquema más amplio del grupo, con 48 horas semanales y ocho diarias fijadas en una ley que viene de 1929. Es exactamente el mismo tope que México deja atrás en enero de 2027, lo que sitúa a nuestro país por delante de su vecino del sur en cuanto empiece el calendario.

Visto en conjunto, la región avanza en la misma dirección y a ritmos distintos. México entra en ese movimiento más tarde que Chile y que Colombia, y con un calendario más largo, lo que le da a sus empresas un margen de adaptación mayor que el que tuvieron sus vecinos.

España y Estados Unidos: dos modelos opuestos

España mantiene un máximo legal de 40 horas semanales. El proyecto para bajarlo a 37,5 horas fue rechazado en el Congreso en septiembre de 2025, así que la cifra oficial no se ha movido, aunque la jornada media pactada en los convenios colectivos ronda las 38 horas semanales y sigue bajando poco a poco por la vía de la negociación.

Lo interesante de España no es su número de horas, es su experiencia en control. Tiene registro de jornada obligatorio desde 2019, y su Inspección de Trabajo lleva años revisando esos registros, con una reforma en trámite para exigir que sean completamente digitales y accesibles para la autoridad.

Empresa consultando el registro horario digital de su plantilla como ya ocurre en España desde 2019

Estados Unidos representa el modelo contrario. La legislación federal no fija una jornada máxima semanal para personas adultas: lo que hace es obligar a pagar un recargo por cada hora que supera las cuarenta en la semana. El límite es económico y no de tiempo, y cada estado puede añadir reglas propias.

Para una empresa mexicana con operaciones o clientes en el norte, ese contraste tiene una lectura práctica. México avanza hacia un modelo con tope de horas y con registro obligatorio, más parecido al europeo que al estadounidense, aunque nuestra jornada siga siendo más larga que la de ambos durante varios años.

La diferencia real no está en las horas, está en el registro

Puestos todos los datos en fila, el panorama queda claro. Con 46 horas en 2027, México estará por encima de Colombia, de Chile, de Brasil y de España, y por debajo de Argentina. No somos pioneros en reducir jornada, y eso desactiva buena parte del argumento de que la reforma nos deja fuera de mercado.

Donde sí damos un salto grande es en el control. Pasamos de un marco donde llevar control de asistencia era una buena práctica a uno donde el registro electrónico es una obligación con sanción propia, de 250 a 5.000 veces la UMA. Ese cambio es mucho más profundo que restar dos horas a la semana.

La experiencia española es el mejor indicio de lo que viene. Allí el registro obligatorio convirtió la jornada en algo verificable, y la discusión se trasladó de cuántas horas marca el convenio a qué horas puede demostrar la empresa. Es exactamente el camino que México empieza a recorrer en enero.

Por eso las empresas que mejor se están preparando aquí no son las que ya redujeron horarios, sino las que ya miden. Ahí es donde entra un software de control de asistencia para pymes, como Kinmu, una herramienta con la que tu equipo registra entradas y salidas desde el celular, desde un kiosco digital o incluso sin cobertura, y cada marca queda guardada con su hora real.

Qué aprendemos de los países que ya pasaron por esto

La primera lección es que la reducción se absorbe con organización, no con recortes. En Chile y en Colombia, las empresas que llegaron con sus turnos rediseñados y sus horas medidas ajustaron la operación sin sobresaltos, mientras que las que improvisaron acabaron cubriendo los huecos con tiempo extraordinario, que es la vía más cara.

La segunda es que el registro se vuelve central justo cuando el margen se estrecha. Con jornadas más cortas, cada hora mal documentada pesa más en la nómina y en cualquier reclamación, así que la medición deja de ser un asunto administrativo y pasa a ser una herramienta de gestión.

Dueño de una pyme mexicana revisando los reportes de horas de su equipo antes del cambio de jornada

La tercera es que conviene empezar antes de la fecha límite. Poner en marcha el registro con meses de anticipación permite observar cómo trabaja tu equipo en condiciones normales, diseñar el nuevo rol con datos propios y resolver los casos particulares sin la presión de una obligación ya vigente.

En Kinmu acompañamos ese proceso con pymes mexicanas de todos los sectores. La implantación se hace desde la web en poco tiempo, los módulos se adaptan a turnos fijos, rotativos o mixtos, los reportes para nómina o inspección salen con un clic y la suscripción es mensual, con precios pensados para equipos de cinco a cien personas.

Conclusiones

La jornada laboral de México en 2027 quedará en 46 horas semanales, por encima de Colombia con 42, de Chile con 42, de Brasil con 44 y de España con 40, y por debajo de Argentina, que conserva las 48. Visto así, la reforma nos acerca al estándar de la región en lugar de alejarnos de él.

Conviene leer estos datos como la foto de un proceso en marcha y no como un estado definitivo. Chile todavía tiene pendiente su último escalón en 2028, en España el debate sobre las 37,5 horas sigue abierto y México apenas empieza su calendario. Dentro de tres años el cuadro será distinto, y la única constante será la necesidad de demostrar lo que cada empresa trabaja.

El cambio verdaderamente nuevo es el registro electrónico de la jornada, que nos coloca en el grupo de países donde el cumplimiento se demuestra con datos y no con declaraciones. España lleva casi una década en ese modelo y su experiencia anticipa hacia dónde va la fiscalización aquí.

La conclusión práctica para una pyme mexicana es tranquilizadora. No estás ante un experimento, sino ante un camino que otros países ya recorrieron con resultados manejables. En Kinmu te damos la pieza que marcó la diferencia en todos ellos: saber, cada día y sin trabajo extra, cuántas horas trabaja realmente tu equipo.

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Preguntas frecuentes

¿Cuál será la jornada laboral en México en 2027?

La jornada ordinaria máxima será de 46 horas semanales a partir del 1 de enero de 2027. Es el primer escalón de un calendario que continúa con 44 horas en 2028, 42 en 2029 y 40 en 2030, sin disminución de sueldos ni prestaciones.

¿Cómo está la jornada laboral en Chile?

La Ley 21.561 redujo la jornada de 45 a 44 horas en abril de 2024 y a 42 horas en abril de 2026. La última etapa está prevista para abril de 2028, cuando quedará fijada en 40 horas semanales.

¿Cuántas horas se trabajan en Colombia?

Colombia completó en julio de 2026 la reducción prevista por la Ley 2101 de 2021 y su jornada máxima quedó en 42 horas semanales. El proceso fue gradual desde las 48 horas originales, sin afectar salarios ni prestaciones.

¿Cuál es la jornada laboral en Brasil y Argentina?

Brasil mantiene un máximo constitucional de 44 horas semanales, con ocho horas diarias. Argentina conserva el esquema de 48 horas semanales de la Ley 11.544, uno de los topes más altos de la región y el mismo que México dejará atrás en 2027.

¿España ya trabaja 37,5 horas a la semana?

No. El proyecto para reducir la jornada a 37,5 horas fue rechazado en el Congreso en septiembre de 2025, así que el máximo legal sigue siendo de 40 horas. La jornada media pactada en los convenios colectivos ronda las 38 horas semanales.

¿Estados Unidos tiene jornada máxima legal?

No a nivel federal. La legislación estadounidense no fija un tope de horas semanales para personas adultas, sino que obliga a pagar un recargo por el tiempo que supera las cuarenta horas en la semana. El límite es económico, no de tiempo.

¿México es pionero en reducir la jornada laboral?

No. Chile y Colombia empezaron antes y ya están por debajo de las 46 horas que México tendrá en 2027. Lo que sitúa a México en el grupo de cabeza es otra cosa: la obligación de registrar electrónicamente la jornada de cada persona trabajadora.

¿Qué países ya tienen registro de jornada obligatorio?

España lo tiene desde 2019 y su Inspección de Trabajo lleva años revisando estos registros, con una reforma en trámite para digitalizarlos por completo. Ese recorrido es el mejor indicio de hacia dónde avanza la fiscalización en México desde 2027.

¿Qué aprenden las empresas mexicanas de esos países?

Que la reducción de horas se absorbe con organización y que el registro es lo que la vuelve exigible. En los países que ya pasaron por esto, las empresas que midieron primero adaptaron sus turnos con calma y evitaron el tiempo extraordinario improvisado.

¿La reducción de jornada afecta la competitividad?

El debate sigue abierto, aunque la experiencia regional muestra ajustes operativos más que cierres. Buena parte del impacto depende de la capacidad de cada empresa para reorganizar turnos con datos reales en lugar de cubrir los huecos con horas extra.

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