Hay una pregunta que aparece cada vez que una semana se complica: ¿desde qué hora se pagan triples? En muchas pymes mexicanas la respuesta se da de memoria, con una cifra que alguien aprendió hace años, y ese es justo el punto donde empiezan los problemas de nómina.
La reforma a la Ley Federal del Trabajo publicada el 1 de mayo de 2026 reescribió los artículos 66 y 68, que son los que regulan el tiempo extraordinario. Y lo hizo de una forma que conviene entender bien, porque circula bastante información equivocada: no cambió los porcentajes, cambió dónde está la frontera entre el doble y el triple, y añadió un techo que antes no existía.
El malentendido más extendido es pensar que desde enero de 2027 puedes pedir hasta doce horas extra pagadas al doble. No es así. Ese tope de doce horas llega de forma gradual, y durante 2026 y 2027 la frontera del triple sigue exactamente donde ha estado siempre. Confundirlo significa pagar de menos y arrastrar diferencias que después se reclaman.
Y conviene resolverlo pronto, porque el margen para planear la semana se estrecha: la jornada ordinaria baja cada enero y, con ella, se adelanta el momento en que empieza a contar la primera hora extraordinaria.
En este artículo te explicamos qué son las horas triples, desde qué hora empiezan cada año hasta 2030, cuál es el límite absoluto que no se puede rebasar ni pagando, y cómo detectar a tiempo que alguien está a punto de cruzar ese umbral. Con los números claros, planear los turnos se vuelve mucho más sencillo.
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Qué son las horas triples y qué dice el artículo 68
Empecemos por el nombre, porque genera confusión. La ley habla de pagar un doscientos por ciento más del salario que corresponde a las horas de la jornada ordinaria. Ese doscientos por ciento es el recargo, no el total, así que la persona recibe su hora normal más dos veces esa cantidad. De ahí viene la expresión horas triples.
El artículo 66 regula el primer tramo. Permite prolongar la jornada por circunstancias extraordinarias y establece que ese tiempo se paga con un cien por ciento más, lo que en la práctica significa la hora al doble. También fija el tope semanal y la forma de repartirlo a lo largo de los días.
El artículo 68 regula el segundo tramo. Señala que la prolongación del tiempo extraordinario que supere lo establecido en el artículo 66 obliga a pagar el doscientos por ciento adicional. Ese es el tramo triple, y existe desde hace décadas, así que no es una novedad de la reforma.
Lo que sí cambió es su contorno. Antes el umbral era una cifra fija de nueve horas semanales y el excedente, en la práctica, no tenía un límite claro. Hoy el umbral se mueve con el calendario y el excedente tiene un tope explícito, dos diferencias que afectan de lleno a la planeación de turnos.
Entender bien esos dos cambios es lo que separa una nómina correcta de otra que arrastra diferencias durante meses, porque ambos se aplican de forma automática aunque nadie en la empresa los haya revisado.
Desde qué hora empiezan las horas triples cada año
Aquí está el dato que más se está publicando mal. El artículo 66 reformado establece que el trabajo extraordinario no excederá de doce horas en una semana, distribuidas en hasta cuatro horas diarias durante un máximo de cuatro días. Pero ese tope de doce horas no aplica todavía, porque el transitorio cuarto del decreto lo hace gradual.
El calendario funciona así. Durante 2026 y 2027 el tope del artículo 66 se mantiene en nueve horas extraordinarias a la semana, de modo que la décima hora ya se paga al triple. En 2028 sube a diez horas, en 2029 a once y en 2030 alcanza las doce que menciona el texto del artículo.

Dicho de otra forma: cada 1 de enero a partir de 2028, la frontera del triple se desplaza una hora hacia arriba. Es un detalle pequeño que cambia el cálculo de nómina de miles de empresas, y que conviene revisar cada enero junto con el nuevo límite de la jornada ordinaria.
Hay un segundo movimiento que ocurre en paralelo y que multiplica el efecto. Como la jornada ordinaria baja a 46 horas en 2027 y sigue bajando hasta 40 en 2030, el punto donde empieza a contarse la primera hora extraordinaria también se adelanta. La cuenta arranca antes y el tramo triple llega con menos margen.
Por eso conviene revisar estos dos números cada mes de enero y al mismo tiempo. Uno marca dónde termina la jornada ordinaria y el otro dónde empieza el tramo caro, y ambos se mueven durante los próximos años.
El tope que no se puede pagar: cuatro horas y doce diarias
Esta es la parte que más conviene interiorizar, porque cambia la lógica con la que muchas empresas planean sus semanas fuertes. El artículo 68 establece que la prolongación que supera lo del artículo 66 no puede ser mayor de cuatro horas a la semana. Ese límite no es un precio, es una prohibición.
Sumando ambos tramos se obtiene el techo real. En 2026 y 2027 son nueve horas al doble más cuatro al triple, es decir, trece horas extraordinarias como máximo en una semana. En 2030, cuando el tope del artículo 66 llegue a doce, el techo total quedará en dieciséis horas.

El segundo límite es diario y es aún más estricto. El mismo artículo 68 precisa que la suma de la jornada ordinaria y la extraordinaria en ningún caso puede ser mayor a doce horas diarias. Esa restricción afecta de forma directa a los esquemas de turnos largos, y no se resuelve con un acuerdo entre las partes ni con un pago adicional.
Conviene repetirlo con todas sus letras porque marca la diferencia entre un sobrecosto y una infracción: rebasar estos topes no es caro, es ilegal. Una empresa que los cruza con frecuencia acumula exposición frente a la autoridad laboral y frente a cualquier reclamación posterior de su propio personal.
Cuando la necesidad de cobertura es estable y se repite cada semana, la vía sensata deja de ser el tiempo extraordinario y pasa a ser la reorganización de los turnos o el refuerzo de la plantilla.
Por qué el tramo triple se cruza sin que nadie se dé cuenta
En la práctica, casi nadie decide entrar en el tramo triple. Se llega ahí por acumulación: un martes que se alarga, un imprevisto el jueves y un viernes de cierre de mes. Cada episodio parece menor por separado, y el total de la semana solo aparece cuando la nómina ya está en proceso.
Ese es el patrón que vemos una y otra vez en empresas de cinco a cien personas. El problema no es de intención, es de visibilidad: cuando las horas se anotan en una libreta o se capturan al final del periodo, la información llega tarde para hacer algo con ella.
Aquí es donde un software de control de asistencia para pymes, como Kinmu, cambia por completo la situación. Cada persona registra su entrada y su salida desde el celular, desde un kiosco digital en la entrada o incluso sin cobertura si trabaja en campo, y el sistema va sumando las horas de la semana conforme ocurren.
Con esa suma a la vista, la decisión se toma el jueves y no el lunes siguiente. Si alguien lleva ocho horas extraordinarias acumuladas, puedes reacomodar la cobertura, repartir la carga con otro turno o autorizar el tiempo extra sabiendo exactamente lo que va a costar.
Esa diferencia de tres días es la que separa una decisión de un hecho consumado. Con la información a tiempo, el tiempo extraordinario se convierte en una herramienta que usas cuando te conviene, y no en una sorpresa que aparece al cerrar el periodo.
Cómo tener el control antes de que llegue la nómina
Lo primero que resuelve el registro digital es la certeza del dato. Las horas dejan de ser una estimación reconstruida de memoria y pasan a ser marcas con fecha y hora real, que cubren lo que la obligación de registro electrónico exige hoy. Cuando la STPS publique el detalle técnico, conviene revisarlo para confirmar que no añade requisitos adicionales de formato, conservación o autenticación.
Lo segundo son los avisos. Con Kinmu recibes resúmenes y notificaciones de lo que necesita tu atención, así que las horas extraordinarias aparecen mientras todavía puedes hacer algo con ellas. El calendario de equipo muestra quién cubre cada franja y dónde queda un hueco antes de que se convierta en una hora cara.

Lo tercero es el respaldo. Cuando llega una revisión o una reclamación sobre tiempo extraordinario, generas el reporte del periodo con un clic, con el detalle por persona y por fecha. Tu empresa acredita lo que se trabajó en lugar de intentar recordarlo.
Y como sabemos cómo son los presupuestos de una pyme, Kinmu se implanta desde la web en poco tiempo, sin funciones corporativas que encarecen la herramienta y que nunca vas a usar. La suscripción es mensual y cancelas cuando quieras, así que puedes probarlo justo en la semana que más se te complica.
Nos parece importante que una herramienta así sea sencilla de adoptar, porque un sistema que el equipo no usa no sirve de nada. Por eso cuidamos que registrar la jornada tome segundos y que cada persona consulte sus propias horas cuando quiera.
Conclusiones
Las horas triples en México se pagan cuando el tiempo extraordinario supera el tope del artículo 66, con un doscientos por ciento más del salario ordinario. Durante 2026 y 2027 esa frontera está en la novena hora semanal, y a partir de 2028 se desplaza a diez, once y doce horas conforme avanza el calendario de la reforma.
Conviene revisar el cálculo cada enero, porque a partir de 2028 se mueven dos números a la vez: el máximo de la jornada ordinaria y el tope del artículo 66 que marca la frontera del tramo triple. Una nómina que se quedó con las cifras del año anterior arrastra diferencias en cada periodo, y esas diferencias se acaban reclamando.
Lo nuevo y lo más importante es el techo. La prolongación al triple no puede superar las cuatro horas semanales y la jornada total nunca puede pasar de doce horas diarias, dos límites que no se resuelven pagando más. Planear la semana sin tenerlos presentes sale caro por partida doble.
Por eso el registro deja de ser un tema administrativo y se vuelve una herramienta de decisión. En Kinmu te mostramos las horas acumuladas de cada persona mientras la semana todavía se puede acomodar, y te dejamos el respaldo listo para cuando alguien pida cuentas. Así el tramo triple se cruza cuando tú lo decides, no por descuido.
Para hacer la cuenta con tus números, usa la calculadora de horas extra: reparte dobles y triples con el tope de cada año y te avisa si pasas el límite legal.
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